Rediseño de logo
La clienta llegó con una necesidad clara: renovar su logotipo y darle una nueva vida a su identidad visual. Desde el primer contacto, el proceso estuvo guiado por la escucha activa y la comprensión profunda de su visión.
Como punto de partida, la clienta compartió referencias visuales que admiraba y que resonaban con la esencia de su marca. Estas referencias no fueron consideradas limitaciones, sino una brújula creativa: una ventana a sus preferencias estéticas, a su público objetivo y a los valores que deseaba proyectar.
El proceso creativo no comienza en el diseño, sino en la conversación. Escuchar es la primera herramienta de cualquier estratega de marca.
A partir de ese briefing, desarrollé múltiples conceptos de logotipo, cada uno de ellos explorado con rigor estratégico y criterio visual. Cada propuesta respondía a una dirección diferente, lo que permitía a la clienta comparar caminos creativos con claridad y confianza. Tras un proceso de retroalimentación colaborativa, se llegó a la versión final: un logotipo que ella aprobó con entusiasmo, alineado con su identidad y con proyección a largo plazo.
Paralelamente, la clienta solicitó orientación sobre la estrategia de marketing. Desarrollé una serie de ideas y recomendaciones orientadas a fortalecer la presencia de su marca, potenciar su comunicación visual y generar una conexión genuina con su audiencia. Cada sugerencia fue diseñada para complementar la nueva identidad gráfica y traducirse en acciones concretas de crecimiento.
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